Abril 30. Carta a la niña que fuiste


Querida Yo niña:

Siento mucho que cuando fuiste niña nadie se diera cuenta. Nadie estuviera ahí para hacerte sentir protegida. Conozco cada uno de tus miedos. Quiero decirte que esta adulta que hoy soy se siente profundamente orgullosa de ti.

Gracias a eso que viste y viviste, hoy tienes el valor y la fuerza, y además sabes que valiente no es aquella que no tiene miedo, sino la que lo enfrenta como tú desde niña lo hiciste.

Sí. Sé que tuviste que meterte en una armadura porque no encontrabas otra forma de hacerle frente a todo eso. Tu mamá no te creía y además tampoco sabía cómo enfrentarlo y protegerse a ella misma de su propio abuso infantil.

En unos años entenderás que no es que no quisiera ayudarte, es que ella pasó por lo mismo siendo aún más pequeña. Ella tampoco tuvo quien la cuidara y protegiera. No sabía escuchar y por lo tanto no escuchó ni tu dolor ni el de ella misma.

Ella misma vive sus propios dolores de infancia aún sin resolver. Aún piensa que si llora ya está todo arreglado. Y también que si dice “lo siento, perdóname”, ya no tienes motivos para quejarte, aunque continúe sin cambiar su comportamiento y agresividad sin sentido.

Ella no pudo darte otra cosa, porque hasta el día de su muerte, casi cincuenta años después de que tú naciste, ella siguió sin tener algo diferente para dar y tampoco quiso aprender a cambiar. Fuiste y eres muy fuerte. Te juraste a ti misma que nunca harías eso a tus hijos. Un día te diste cuenta de que estudiar psicología podría ayudar.

Estoy orgullosa de tu elección, porque hoy y gracias a muchas personas enseñas lo que necesitas aprender. Que existe la capacidad de elegir ser la mamá que te hubiera gustado tener a ti , otro modo de ser mamá. Te prometo, mi niña, que ya nunca más estarás sola y con miedo, ya no necesitas esconderte ni tener una pequeña luz encendida todas las noches por tu miedo (que hasta hoy conservo yo también) a la oscuridad total. Otra de las consecuencias de tu abuso de niña. Hoy te prometo, nunca más te sentirás sola ni abandonada.


Hubiera sido tan fácil si alguien te acompañara y te dijera que confiaba en ti. Que alguien te dijera que no era tu responsabilidad lo que había ocurrido…

Pero hoy, ha llegado el momento. Quiero que sepas que de esa experiencia sacaste lo mejor, y tus talleres de inteligencia emocional para niños y papás, consiguen llegar a varias familias y hoy gracias a tu experiencia de niña, menos niños y niñas sufren. Quiero que sepas que no era culpa tuya el dolor de tu madre y que si, fue cierto, que te trató mal, exigiendo cosas que por tu edad no podías hacer, pero que aun así hiciste todo lo que pudiste por cumplir y darle lo que podías.

Tus elecciones te conducirán a ser esta que hoy elige escribirte, cuando podrían haberte llevado al abismo. Nadie creyó lo que estabas sufriendo, pero ya no tienes que dudar de si es real lo que pasó. Sí, fue real, y por suerte hoy ya has perdonado todo aquello.

Gracias por elegir ser psicóloga y transformar todo lo que viviste para que tus hijos y otras personas no tengan que pasar por la misma situación. Gracias por tener la fuerza de aprender de lo vivido y ser la psicóloga que quisieras que tus hijos tuvieran con tus pacientes.

Gracias.

Te amo y reamo.

Gabby

Ahora te invito hacer lo mismo.

Sólo escríbele una carta a la niña que fuiste. Imagina que pudiera leerla. ¿Qué le escribirías hoy? Te invito a des-cubrir (con guión medio) que en realidad, no hay tanta diferencia entre esa niña y la que eres ahora.

¡Feliz día del niño y de la niña!

#ABRIL30 #NIÑOINTERIOR #carta

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