LA PAREJA PARA LA QUE NOS ALCANZÓ...

En una pareja, aunque nos cueste reconocerlo, ninguno somos víctimas del otro.


Digo esto porque durante 30 años de ser psicóloga clínica y psicoterapeuta de pareja, he comprobado que siempre somos cómplices inconscientes del otro en que la relación sea de una u otra forma. En enorme mayoría de los casos uno se siente víctima de las carencias y de los defectos del otro...


Y existe un enorme silencio cuando en la sesión de psicoterapia de pareja pregunto: ¿y qué te dice de ti misma seguir con una persona que defines así? ¿por qué eliges seguir al lado de esa persona que según tú es tan limitada?


Por favor, siéntate antes de leer lo que sigue:


Porque la pareja que TODOS tenemos a nuestro lado, viviendo y conviviendo en la vida con nosotros hoy, es para la pareja PARA LA QUE NOS ALCANZÓ en el momento en el que la elegimos.


Si nos hubiera alcanzado para algo más, estaríamos con alguien más costoso seguramente, pero, ¿para qué nos alcanzó?


¿Recuerdas la canción que dice: que la chancla que yo tiro no la vuelvo a re-coger... ay no, a levantar? ¿Quién se va a animar a levantarla, un zapato fino y distinguido? Obvio no. ¿Entonces quién? Claro, pues otra chancla... su par. Porque eso es una pareja. Algo igual. Algo que está a la par.


Las chanclas siempre vienen en pares. ¿¿¿Cómo se vería una persona calzando en un pie una chancla y en otro una bota de piel auténtica (no plastipiel) y de marca??? Se vería claramente dispar. Pues lo mismo ocurre con nuestra pareja: resulta complejo ver en un restaurante comiendo a una cuerda con un esquizofrénico. O a un sano con una histérica. O a una sana con un narcisista. O a una persona que se respeta a sí misma con alguien que no la respeta y no se respeta a él o ella misma. ¿No crees?


Cuando no tenemos “capacidad de insight” (capacidad de auto reflexión y autocrítica para los psicoterapeutas) que nos permita reconocer nuestras propias carencias, a menudo nos calzamos con zapatos dispares. Incluso que nos aprietan y lastiman.


Nos sentimos víctimas de lo que el otro o la otra nos hacen, pues no nos damos cuenta de nuestra propia “chancludez”.

Hablamos mal de la pareja sin darnos cuenta de que nuestra pareja es un reflejo nuestro, que compramos con la única moneda que sirve para comprar relaciones: Nuestra autoestima.


Dime con quien andas, y te diré cuanta autoestima tienes. Dice el refrán un poquito modificado por mí.


Vemos los defectos de la chancla que vemos reflejada en el espejo de enfrente y que no es sino la imagen de nuestra pobre autoestima. Si la chancla insiste en que merece caminar al lado de una exquisita zapatilla de cristal, o de una bota de piel auténtica y de marca, se va a llevar una gran desilusión porque su baja autoestima solo le alcanzará para comprar otra chancla...


Date cuenta. Para ser amadas por otro primero deberíamos tener una alta autoestima. Aprender a amarnos a nosotras mismas. Para ello, te invito a mi taller de autoestima femenina EN LÍNEA “El arte de amarMe” el próximo sábado 26 de diciembre de las 10 a las 14 horas (horario de la Ciudad de México). Para que te alcance para más.


Para más información visita: https://www.gabrielatorres.mx/elartedeamarme

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